Un enemigo del pueblo
Este es el título de una obra de teatro escrita por el gran dramaturgo noruego Henrik Ibsen en 1882. En ella se cuenta cómo la tranquilidad de los habitantes de una ciudad balnerario se ve interrumpida por un foco infeccioso que afecta a las aguas termales y que amenaza con arruinar el negocio turístico del pueblo. El Doctor Stockmann descubre el peligro pero nadie quiere oírle, desde el alcalde, su hermano, hasta la prensa y los ciudadanos de distintas ideologías. Todos acabarán acusando al doctor de “enemigo del pueblo”.
El escritor catalán Joan Puig i Ferreter, admirador de Ibsen, traslada el argumento a nuestro entorno en su obra Aigües encantades. Por su parte, en la literatura castellana, Galdós es considerado uno de los escritores españoles más influenciados por el noruego.
Lo cierto es que la obra no pierde actualidad: la sociedad prefiere aferrarse a sus valores tradicionales y quitar del medio a quien se atreve a proclamar una verdad vital, pero que nadie quiere escuchar. En los Evangelios se cuenta una historia muy parecida, pero en este caso el noble alertador de la condición del pueblo no es un sabio cualquiera, ni un simple profeta más; es Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre para habitar entre nosotros y mostrarnos nuestra verdaderas necesidades.
Si fuerais del mundo, la gente del mundo os amaría como ama a los suyos. Pero yo os escogí de entre los que son del mundo, y por eso el mundo os odia, porque ya no sois del mundo.
Juan 15:19
Los religiosos de su tiempo lo llevaron a la muerte para mantener sus costumbres, los que fueron librados del endemoniado gadareno le pidieron que se fuera de su tierra porque perdían dinero con los milagros de Jesús. En cuanto a ti ¿quieres escucharle?








