Qué «salaos»
Ante los graves problemas de abastecimiento de agua de algunas regiones de España, se ha hablado mucho de la desalación. La desalación es una técnica consistente en retirar la sal del agua. La más extendida es la desalación por ósmosis inversa, que consiste en bombear agua a alta presión a través de membranas semipermeables que separan agua y sal. El agua procedente de desaladoras es de una gran calidad y se puede utilizar tanto para consumo humano como productivo. En realidad en España obtenemos agua con desaladoras desde hace treinta años. Hoy existen más de 700 desaladoras funcionando con una capacidad de desalación superior a los 800.000 m3/día, la mitad de los cuales proviene del agua marina. España es un país puntero en el desarrollo de tecnologías de desalación y el quinto con mayor número de desaladoras del mundo.
Aunque hay reticencias sobre su repercusión ecológica en el mar y sobre el alto coste de las instalaciones, se ha convertido en una alternativa estupenda.
Pero los lectores habituales de la Biblia no podemos evitar acordarnos de unas palabras de Jesús cada vez que oímos el término “desalación”. Jesús dijo:
Vosotros sois la sal de este mundo. Pero si la sal deja de ser salada, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve para nada…
Mateo 5:13
Por tanto, no dejemos que las artimañas de desalación que nos rodean nos eliminen ese ingrediente tan necesario para el mundo hoy: la sal de los cristianos, alternativa de vida.








