(In)Famous Last Words
Un médico alemán, con experiencia en acompañar a pacientes en sus últimos minutos de vida, asegura en su libro, publicado en 2007, que mucha gente es capaz de resumir toda su existencia en su frase de despedida de este mundo.
Algunos ejemplos sorprenden, como el de Winston Churchill, a quien todo el mundo reconoce como una de las personas que habrá vivido más momentos decisivos en el siglo XX. Sin embargo, se cuenta que sus últimas palabras fueron: “Es todo tan aburrido”.
Otro caso curioso es el del cantante John Lennon. Durante su vida había inspirado grandes lemas, había servido de estímulo para jóvenes que luchaban por nuevos ideales y se había convertido en un referente ideológico y casi espiritual para una generación, pero sus últimas palabras ante la muerte fueron simplemente “me han dado”, parecido a lo que el gran general de la independencia en Latinoamérica, Sucre, pronunció antes de morir: “¡Carajo, un balazo!”. Y cuentan que fue la primera vez que se le oyó una grosería.
De manera especial, nos intriga leer lo que dijo la actriz Marlene Dietrich al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa vivienda en París: “Lo quisimos todo y lo conseguimos ¿no es verdad?”. Y digo que nos intriga por esa pregunta final: “¿no es verdad?”.
Qué terrible duda. Y qué triste vivir con la máxima aspiración de poder decir eso, que es como vive mucha gente hoy. Porque, aunque el amigo le dijera que sí (¿qué iba a decir si no en esa situación?) nos importa sobre todo si va a quedar algo de lo que conseguimos aquí. Además, aunque pudiéramos conseguir lo máximo de este mundo a los ojos de los demás ¿qué opinión le merece a Dios nuestra vida?
El libro de que hablamos se titula “Ya he cumplido mi misión aquí”. Sigue patente la pregunta: ¿cuál es mi misión? ¿conseguir todo lo que pueda? ¿aportar algo duradero a la humanidad?
Jesucristo sabía muy bien cuál era su misión: “Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios” (Lucas 5:32). “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”(Juan 10:10). “Porque yo no he venido para condenar al mundo sino para salvarlo” (Juan 12:47)
Nosotros sabemos que la nuestra es hacer su voluntad, contribuir al avance de su Reino, para así no preocuparnos en ese momento de cuáles son nuestras últimas palabras, sino las primeras palabras que le escuchamos tras esta vida:
“..como has sido fiel en lo poco, yo te pondré al cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo” (Mateo 25:23).








