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¿Hay que seguir hablando de esclavitud?

Hemos hablado a lo largo de este año de muchos síntomas de corrupción política y social, en los tiempos bíblicos y en otros momentos de nuestra historia; hemos mencionado también cómo algunos compatriotas se levantaron, enarbolando la Palabra de Dios, para anunciar y vivir una alternativa cristiana a todo eso. El tema de la esclavitud se puede abordar desde ambas perspectivas.

La Biblia, en el Antiguo Testamento, no la suprime, pues era un modo de relación laboral para el que no había alternativas entonces, aunque sí lo regula de manera que no se produzcan abusos. En el Nuevo Testamento, se deja muy claro que, aunque los roles sociales o laborales de amo y esclavo seguían existiendo, entre los cristianos debían tratarse todos como iguales.

Conforme la sociedad evolucionaba surgieron estructuras económicas y sociales que permitían nuevas relaciones, pero el comercio de esclavos tras la colonización de América, y luego de África, hizo que muchos cristianos alzasen su voz para que los que se aprovechaban de esa mano de obra esclavizada actuasen con el espíritu de Cristo, no con el del dinero y el poder. Entre los abolicionistas cristianos todos recuerdan a William Wilberforce, en el Parlamento inglés. Sin embargo, en nuestra historia tenemos un héroe cristiano vinculado con esa labor. Se trata de Julio Vizcarrondo, hacendado español (más exactamente, nacido en Puerto Rico, cuando aún era de España) que predicó con el ejemplo liberando a los esclavos de su hacienda. Sus enfrentamientos con el poder religioso y económico hicieron que fuese desterrado a Estados Unidos, pero años después fue a Madrid, donde fundó la Sociedad Abolicionista Española, en 1865. También fundó otras instituciones humanitarias, como un hospital para los pobres y la Sociedad Protectora de los Niños, en Madrid. Su ejemplo es doblemente estimulante, porque no era un mero idealista utópico, ya que la Sociedad Abolicionista logró que el Gobierno país aprobase leyes al respecto, hasta el punto de que dicha Sociedad se disolvió por haber cumplido su misión.

No hay sitio aquí para hablar de todo ello, pero quien quiera estudiarlo verá cómo en los movimientos, incluso en España, que lucharon por los derechos de los desfavorecidos, por la educación de las mujeres, por la universalidad de la escolarización, etc., vemos a cristianos que encontraban fuerza en la Biblia y en su Autor para emprender batallas tan duras.

Hoy día hay cristianos que siguen luchando contra la esclavitud, que, aunque parezca mentira, es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo, especialmente con la explotación infantil y la prostitución. Te animamos a buscar organizaciones de este tipo (por ejemplo esclavitudxxi.org) y echar una mano.

Cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios y acudimos a él para que nos dé su vida, entramos en un proceso de transformación conforme a su imagen, que nos hace detestar las cosas que él detesta y amar lo que él ama. Y, por supuesto, eso se debe plasmar en la práctica.

 


[artículo de mi autoría, publicado años atrás en el Calendario Tesoros Escondidos de MSD. Si vives en La Cala o cerca y quieres recibir gratis el calendario de este año, pídelo al WhatsApp 607810500 o al email info@dondeloslibros.com]

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