Tela nueva, tela vieja, vaya tela
Actualmente, al menos en España, hace tiempo que dejó de ser habitual el remiendo de ropa con trozos de otras prendas. En épocas no muy lejanas sí se practicaba, pues comprar ropa nueva era un lujo que no se podía repetir cada vez que se rompiera la vestimenta habitual.
Cualquiera acostumbrado a estas labores entendía perfectamente las palabras de Jesús: “Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para arreglar un vestido viejo. De hacerlo así, echará a perder el vestido nuevo; además el trozo nuevo no quedará bien en el vestido viejo”.
¿Pero qué tiene que ver esto de las telas con la enseñanza de Jesús? Muy fácil, él dice esta parábola cuando le acusan de no guardar las prácticas religiosas de su entorno.
En el capítulo donde aparece el texto ha incumplido varias normas religiosas: ha tocado a un leproso (para sanarlo), ha pronunciado perdón de pecados (algo exclusivo de Dios), ha incorporado en su equipo de confianza a un recaudador de impuestos (un paria religioso en aquel tiempo), y ha demostrado que no es el momento de que sus discípulos hagan muchos ayunos y rezos.
En resumen, su nuevo tejido, la espiritualidad basada en una relación viva con Dios, no puede injertarse en el viejo vestido, la religiosidad organizada de los hombres, por mucho que en su origen tuvieran mandamientos de Dios.
No confundas vida cristiana con religiosidad. No confundas nombres de religiones, por muy arraigadas que estén (o precisamente por eso), con la realidad de la comunidad cristiana. Acude a la fuente. Los Evangelios, el Nuevo Testamento, la Biblia entera te enseñan las claves de una relación viva con su Autor.
Si no tienes una Biblia o una porción de ella, tengo unas cuantas para regalar si vives cerca. Envíame un WhatsApp al 607810500. No menosprecies el privilegio de leerla.
[imagen de cabecera Imagen de 👀 Mabel Amber, who will one day en Pixabay]








