Por mucho o por poco
El sucesor del indeciso Félix fue Porcio Festo, quien tampoco se dio prisa en resolver las acusaciones contra el apóstol Pablo. Mientras lo retenía en espera de ser llevado a Roma, habló del caso con Agripa, el rey de Judea, que iba acompañado de su hermana Berenice. La comparecencia de Pablo ante ellos en el capítulo 26 de Hechos de los Apóstoles nos permite leer su testimonio de cómo llegó a ser cristiano, después de haber sido perseguidor de los discípulos de Jesús.
Ante su relato personal y los convincentes argumentos teológicos que aporta, el rey no puede contradecir al reo, así que se limita a decirle que se ha vuelto loco de tanto estudiar. Es una escapatoria muy común recurrir a la descalificación, la ironía o el chiste cuando uno se encuentra sin razones. Pablo apela al trasfondo judío de Agripa y le dice: “¿Crees, rey Agripa, lo que dijeron los profetas? Sé que lo crees”. El monarca evita nuevamente dar una respuesta sincera, respondiendo que Pablo le exige muy poco (no sabemos si poco tiempo o pocas razones) para persuadirle de ser cristiano. Reconoce su inocencia, pero no lo libera.
Esta manera de responder, primero haciéndose el gracioso y luego quejándose de que ser cristiano sea algo tan sencillo, la seguimos encontrando hoy cuando presentamos el evangelio tal como es. Pero no importa, el sentido del humor, mientras sea respetuoso, no es malo; y darse cuenta de que conocer y seguir a Cristo no requiere complicados rituales, cursos o iniciaciones es una buena señal. Lo malo es escudarse en esto para cerrarle la puerta a Dios mismo. No sea ese tu error.
[artículo de mi autoría, publicado años atrás en el Calendario Tesoros Escondidos de MSD. Si vives en La Cala o cerca y quieres recibir gratis el calendario de este año, pídelo al WhatsApp 607810500 o al email info@dondeloslibros.com]








