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Félix el procrastinador, o como se diga

Una de las comparecencias judiciales del apóstol Pablo en el libro de los Hechos de los Apóstoles fue ante el gobernador Félix. El historiador Tácito nos cuenta que “ejercía el poder de un rey con la mentalidad de un esclavo”. Desde el primer momento vemos en él intentos de echar balones fuera (cuando le pregunta a Pablo de dónde es, porque pretende enviarlo al gobernador de su provincia, pero, como es de una lejana, no puede) y nos damos cuenta de que usa una táctica de dilación (esperemos a esto, esperemos a aquello, hasta que el tiempo me libre del problema). Félix no quería decidir porque sabía que Pablo era inocente pero tenía miedo a las consecuencias de contrariar a sus acusadores, así que trataba de escurrir el bulto, con la esperanza de que el tiempo trajera una solución, e incluso de que Pablo le entregara algún soborno. Y el tiempo trajo una solución para el gobernador, porque fue sustituido en su cargo, pero no aportó justicia para Pablo.
La estrategia dilatoria, de dejar pasar el tiempo en espera de “algo”, no es buena táctica, sobre todo en las cosas espirituales. En la carta a los Hebreos se repite esta cita:


Si hoy escucháis lo que Dios dice,
no endurezcáis vuestro corazón…


Y en otros lugares de la Escritura se insiste en que el día de salvación es hoy, ahora (2 Corintios 6.2). No te engañes, el tiempo por sí solo no arregla nada, en todo caso endurece la sensibilidad y puede que llegues a quedarte sordo ante las mejores músicas de la eternidad.


[artículo de mi autoría, publicado años atrás en el Calendario Tesoros Escondidos de MSD. Si vives en La Cala o cerca y quieres recibir gratis el calendario de este año, pídelo al WhatsApp 607810500 o al email info@dondeloslibros.com]

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