¿Cuántos Lutero García conoces?
No es casualidad que en nuestro país no se pusiera a los niños el nombre de Lutero, ni Martín Lutero. Durante siglos eso habría significado algo así como bautizarlos con el nombre de Judas o Lucifer. En otros países, sin embargo, es menos raro encontrar a personas que se llaman así. La más famosa de todas en el siglo XX es sin duda la figura del doctor Martin Luther King, un pastor bautista norteamericano que lideró la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en una época todavía marcada por el racismo. Hoy quiero recordar unas palabras suyas publicadas hace sesenta años, en La fuerza de amar:
M. L. K.
Jesús está eternamente en lo cierto. La historia está llena de los huesos blanqueados de naciones que se negaron a escucharlo. Ojalá en el siglo XX escuchemos y sigamos sus palabras, antes de que sea demasiado tarde. Ojalá podamos darnos cuenta de que nunca seremos verdaderos hijos de nuestro Padre Celestial hasta que amemos a nuestros enemigos y oremos por los que nos persiguen.
Son palabras difíciles de asimilar, pero a la vez son un eco claro e inconfundible de las palabras de Jesús.
¿Quién puede amar a sus enemigos o perseguidores? Solo aquel que ha sido transformado mediante la vida de Cristo, aquel que, por tanto, es hijo de Dios. Dios mostró amor a sus enemigos, me amó a mí de la forma más extrema: “Pero Dios prueba que nos ama en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5.8).
[artículo de mi autoría, publicado años atrás en el Calendario Tesoros Escondidos de MSD. Si vives en La Cala o cerca y quieres recibir gratis el calendario de este año, pídelo al WhatsApp 607810500 o al email info@dondeloslibros.com]








