¿Quieres un nombre nuevo?
El versículo que tienes más abajo está tomado del Apocalipsis, de un mensaje a la iglesia de Filadelfia, instándoles a permanecer fieles, con la promesa, entre otras cosas, de un nombre nuevo.
Estas promesas tienen que ver con la pertenencia a Dios y con la seguridad de su presencia. Pero no es la primera vez que se usan en la Biblia. Quien más referencias tiene al respecto es el profeta Isaías, que, por ejemplo, dice: “Les concederé que su nombre quede grabado para siempre en mi templo, dentro de mis muros; les daré un nombre eterno que nunca será borrado”; o también: “Entonces tendrás un nombre nuevo que el Señor mismo te dará” (56.5; 62.2).
Entre los nombres nuevos que reciben los descendientes de Jacob como pueblo, y su capital Jerusalén, los profetas dan: Ciudad de justicia, Ciudad fiel, El pueblo santo, Los liberados por el Señor, La ciudad deseada, La ciudad no abandonada… (Isaías 1.26; 62.12).
También Jeremías presenta una promesa similar: “En aquel tiempo, Judá estará a salvo y Jerusalén vivirá segura, y este es el nombre que le darán: ‘El Señor es nuestra victoria’” (Jeremías 33.16).
Aparte de un nombre nuevo, se les promete llevar escrito el nombre de Dios y el de la Nueva Jerusalén. En otras partes de Apocalipsis se habla de la importancia de tener escrito y bien visible el nombre del Cordero y de su Padre, cuando todo el mundo va marcado con el famoso 666.
No esperes al futuro, hoy mismo puedes recibir ese nombre nuevo que te da la garantía de estar siempre con Dios. Identifícate con el Cordero inocente que cargó con tu culpa; su perdón te dará vida y una identidad poderosa con un nombre invencible.
A los vencedores les daré que sean columnas del templo de mi Dios … y también escribiré en ellos mi nombre nuevo.
Apocalipsis 3.12
[Imagen de cabecera: Markus Winkler en Pixabay]








