Ester, los perfumes y los concursos de mises
«Perfume Reina Ester (perfume oficial del Miss Venezuela 2008», ese es el anuncio que encontré buscando por Internet posibles relaciones entre los perfumes y las cuestiones espirituales o de la Biblia. Vale la pena reproducir el texto de su publicidad:
Esencia importada, para crear esta exclusiva fragancia elegante y sofisticada que le otorga una riqueza que va más allá de la piel. Notas altas de cítricos frescos y pigmento rosa, que resaltan la creación divina con notas medianas florales y un fondo oriental especiado con ligeros acordes de almizcle blanco y vainilla que dan personalidad y cual joya definen a la reina Ester, mujer de fuerza espiritual determinante y preparada para inundar y conquistar el mundo con una fragancia única y especial, capaz de hacer brillar a la mujer, que este regalo de Dios es «Solo para reinas como tú».
Dejaré a los lectores las opiniones positivas o negativas sobre el tema, pero llama la atención el personaje elegido para el perfume. Sí, la reina Ester era la joven judía que vivía exiliada en la capital del imperio pagano de Artajerjes y que fue elegida como esposa para el emperador después de que él repudiase a la reina Vasti por no prestarse a sus denigrantes alardes exhibicionistas.
¿Concursos de belleza o exhibicionismo denigrante?
Es cierto también que Ester tuvo que pasar por un proceso parecido al de las mises, pero me temo que la visión general que la Biblia quiere darnos acerca de la dignidad de la mujer está lejos de apoyar lo que representan esos concursos. Todo el contexto del libro de Ester está impregnado de la aparente ausencia de Dios. De hecho, no se menciona el nombre divino ni una sola vez en todos sus capítulos.

En el tiempo en que ocurrió esa historia, el pueblo judío estaba viviendo en la cautividad debido a su contumaz y prolongada rebeldía ante Dios, y por no escuchar las denuncias de los profetas. En ese contexto de castigo de Dios, no cabe esperar historias con un halo virtuoso y santo.
Aun así, se ve clara la realidad de que Dios no los había abandonado, y de que, aun en medio de toda esa desagradable situación, él iba a actuar en su favor y a librarlos de las artimañas del enemigo, que, una vez más en la historia, estuvo a punto de aniquilar completamente a los descendientes de Jacob.
En definitiva, Ester era, como anuncia el perfume, una mujer con fuerza y determinación, capaz de brillar en un entorno tenebroso y dispuesta a arriesgar su vida para salvar la de su pueblo. Mujeres así hacen falta, aunque no tienen por qué exhibirse ante las babas de los hombres influyentes para reivindicar y poner en práctica su fuerza y valor. Una mujer así puedes ser tú, una auténtica reina, porque la Biblia dice en Romanos 5.17:
Porque si la muerte reinó como resultado del delito de un solo hombre, con mayor razón aquellos a quienes Dios, en su gran bondad y gratuitamente, hace justos, reinarán en la nueva vida por medio de un solo hombre: Jesucristo
Imagen de cabecera: Foto de cottonbro studio:
Seguro que quieres dejar un comentario más abajo, no te cortes…








