Cuentan que alguien pescó algo una vez en La Cala.
Cuando paseo por las playas de La Cala y veo a la gente preparando sus cañas al atardecer, siento una mezcla de emociones. Por un lado, me dan ganas de sumarme a ellos, disfrutar de la buena temperatura y la tranquilidad de la noche en la playa; por otro lado, me pregunto qué interés puede poner las cañas si casi nunca veo que nadie saque un solo pescado.
Pero los peces están ahí. Los que viven de la pesca lo saben, y los que disfrutamos de los espetos en los chiringuitos, también.
Las cosas son diferentes cuando te las tomas como una forma de vida, no solo como una manera de pasar el rato.

Los primeros seguidores de Jesús se nos presentan enzarzados en sus faenas de pesca. Jesús se vale del trabajo que desempeñan sus discípulos para darles una lección espiritual. Les dice que desde el momento en que le sigan los va a convertir en “pescadores” de hombres.
En nuestro tiempo, esta expresión suena un poco extraña, casi insultante para los que son “pescados”. Si entendemos lo que el concepto de “mar” sugería a la mentalidad palestina de entonces (miedo, confusión, peligro…), entenderemos que “pescar” en el sentido de “sacar del mar” no tenía un sentido de “aprovecharse”, sino de rescatar a quienes estaban en un lugar del que cualquiera querría salir. En ese sentido, los pescadores de hombres se preocupan, no de llenar una iglesia o religión con peces/pecadores, sino de rescatar a las personas de un lugar que no es el que Dios quiere para ellas.
El hombre está hecho para la tierra firme, dentro del mar no puede vivir plenamente como ser humano. Los pescadores de hombres, pues, tienen, o tenemos, una tarea más que digna. Es terrible cuando animales de respiración pulmonar quieren seguir viviendo como si tuvieran branquias.
Eso no es vida, pero tal vez no conocen otra cosa. En todo caso, nuestra sublime tarea es mostrar al prójimo, como la partera al recién nacido, que Dios le ha dado unos pulmones para respirar al aire libre. No en vano la palabra “espíritu”, en los idiomas bíblicos, siempre está relacionada con “aire”, “aliento” y similares.
Recibe su Espíritu, respira a una nueva vida.
[imagen de cabecera: Imagen de berkanenclk01 en Pixabay]
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